martes, agosto 09, 2005

El cielo en verano...

... es de color azul intenso, con nubes de un desvaído y deshilachado blanco, o las grandes y algodonosas nubes de tormenta en esas tardes de bochorno en las que puedes saborear la electricidad en la punta de la lengua antes de que se desate el chaparrón. Se llaman nimbos, y cúmulonimbos cuando se amontonan unas sobre otras hasta tapar esa brillante lámina de azur que es el cielo, o cirros o.. No estoy muy segura de cuál es cuál. Nunca se me dio bien la taxonomía de los elementos meteorológicos fuera de las categorías más elementales.

En verano la luz es blanca. De un tono crudo y puro, sin ningún filtro que la atenúe, y destaca de forma implacable el verdadero color de cada objeto, cada ser vivo y cada roca.

Pero donde yo vivo, desde hace seis días, la luz ha cambiado. Se ha vuelto mortecina y apagada como hueso viejo y, al recoger la ropa puesta a secar, está salpicada de pequeñas motitas grises. El aire cargado del verano, pura esencia de calor y de vida que se cocina lentamente en la llamada Olla Berciana, se ha hecho irrespirable, espeso y con un regusto polvoriento en el fondo de la garganta. La gente con problemas respiratorios no puede salir de casa sin pasarlo mal (suerte que una repentina inflamación de rodilla ha dejado a mi padre asmático exiliado al sofá) Y es que desde hace seis días El Bierzo se quema.

El humo se ha extendido de tal forma por el cielo que ayer, en el atardecer que debiera haber sido un despliegue de tonalidades anaranjadas, púrpuras y rosadas, los edificios de Ponferrada se veían recortados contra un fondo mate gris oscuro. Como si fuese una lámina de acero sin templar recién salido de la fragua. Los picos de la sierra no se distinguían, ni el Catoute, el más alto, ni el Pico Tuerto con su cima torcida en un gancho. Sólo el Pajariel, al nacer sus faldas justo donde acaba la ciudad, se distinguía con claridad, su propia cicatriz negra de fuego recién obtenida visible pese a todo.

El incendio es en la Sierra de La Cabrera, montes viejos de orografía suavizada por los milenios de erosión de los elementos, con pequeños valles entre monte y monte con sus pueblos de casas de pizarra, sus prados y sus bosques de castaños. Este paraje ha ardido hasta sumar 4.100 hectáreas el día del 11 de agosto, cuando ya se dio el incendio por controlado. Se calcula que, debido a la pobre calidad de sus suelos silíceos, la recuperación del entorno hasta estar exactamente como hace siete días llevará un mínimo de 50 años.
Un incendio que amenazó con terminar de darle la puntilla a Las Médulas, ese Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO que ha sobrevivido desde tiempos de los romanos. No hace muchos años que algún desaprensivo decidió “retocar” el singular paisaje de la vieja mina de oro, haciendo arder los castaños centenarios que ponían el contrapunto verde a las rojizas entrañas de arcilla de la montaña desventrada.

El incendio, como no podía ser de otra forma, fue provocado. Y a estas alturas del verano, cuando se han repetido tantas y tantas veces esas palabras “incendio provocado”, cuando han muerto ya trece personas intentando apagarlos, cuando nuestro vecino peninsular se consume en un mar de llamas, sigo sin entender porqué. ¿Cómo es posible que alguien prenda fuego conscientemente al pulmón verde de nuestro suelo? La pregunta es bastante simplista, porque las razones las conocemos todos de sobra. Desde las puramente económicas (inmobiliarias o madereras) hasta el negligente descuido de una barbacoa o un cigarrillo mal apagado, al placer insano de un pirómano, que obtiene excitación y satisfacción al ver las llamas.

La famosa ardilla de los romanos hoy en día lo tendría mucho más fácil si se sacara un bono de viaje en autocar. Estamos acabando con la cubierta vegetal que retiene la tierra y el rico mantillo al lecho de roca, la misma que atrae las nubes de lluvia que tanto necesitamos en este año de sequía que yo creo que será el primero de muchos, que impide que el desierto avance sobre nuestros campos y ciudades. Esos bosques que, en definitiva, nos dan la vida.

Pero mientras no se penalicen los descuidos y los fuegos intencionados con suficiente dureza, mientras se siga permitiendo recalificar como urbanizables terrenos quemados o se venda a precios irrisorios los esqueletos negros de los árboles abrasados, mientras las políticas de prevención de incendios sigan poniendo más énfasis en la extinción (y con medios insuficientes) que en la prevención propiamente dicha, mientras en la repoblación forestal se siga recurriendo en zonas no adecuadas por las teas gigantes que son los pinos en vez de especies autóctonas más resistentes al fuego, mientras no se conciencie a la gente de lo que ocurre, cada verano seguiremos oyendo el paso incesante de los hidroaviones y helicópteros sobre nuestras cabezas.

Para terminar, y como nota optimista, una pequeña anécdota que acabo de conocer. El pueblo de mi madre, Penoselo, se esconde en un pequeño valle de la Sierra de Los Ancares, situada al este de la Sierra de La Cabrera. En pleno parque natural, hace unos diez años también se quemó y también por la mano del hombre. Hoy en día, la fruta de los árboles no es robada sólo por los corzos y jabalís... también por el oso pardo. Otro superviviente.
PD: Para aquellos que no sean capaces de apreciar la catástrofe por palabras y ya que una imagen vale más que mil palabras (aunque las palabras de mi querida Leydhen llegan hasta el fondo del corazón más duro) aquí tenéis el link al blog de un M@k que nos da una pequeña muestra de lo ocurrido.

4 Comments:

  • At 7:33 p. m., Blogger Selara Majere said…

    Lo siento tanto mi cielo, ver como tu hogar es arrasado por las llamas derrite el corazon más frío.

    Cada verano tengo ganas de volver a sacar al cadenas y quejarme y gritar para que lso gobiernan hagan algo que dejen de permitirlo, y para castigarles, pro loq eu han hecho. Por que por desgracia nada de eso se puede repara.

    Gea aún es capaz de curarse sola, peor por cuanto tiempo. Nos hemso vuelto el animal más estupido sobre la tierra, no es irónico?

     
  • At 12:27 p. m., Anonymous M@k said…

    A mi blog vas, que eso lo tiene que leer todo el que pueda, para que así nos vayamos concienciando todos.

    Ánimo, milady Emperatriz.

    M@k

     
  • At 12:35 p. m., Blogger Leydhen said…

    Ondia... "A mi blog vas"???? Eso suena a amenaza pura y dura!!!!!!!!!!!!

     
  • At 4:21 p. m., Blogger Selara Majere said…

    más bien yo diria que esun honor.

     

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