Grafitti

1:30 AM del Domingo, Plaza de Santa María (parada de Metro) y estoy por apostar que los único serenos en el tren somos el conductor (o eso espero) Ani y yo.
Siguiente parada. La parada dura más de lo normal, súbitamente se ve por la ventanilla a una panda de chavales con bolsas y cámaras digitales. Y de las bolsas sacan sus armas, y comienzan a atacar. Los pobres pasajeros que permanecían en el vagón de cola salen despavoridos y siento cómo empiezo a respirar con dificultad y me concentro para no angustiarme.
Ni rastro de los tres miembros del cuerpo de seguridad que debiera haber a estas horas en cada estación. Ni un movimiento del que sabemos que es un segurata… bueno, supongo que cuando dejan el servicio, todo se la suda. Ni rastro del conductor que debiera pasar a quitar el freno de mano.
Los gamberros guardan sus cosas y se marchan felices sin una reprimenda siquiera.
Salimos de la estación y llegamos a la siguiente. Suben unos chicos de la misma edad, apostaría que tengo 10 años más que ellos. “Esto no pasaba en la época de Franco, a esos niñatos es que hay que pegarles dos buenas ostias”
Si pudiese respirar bien les habría dicho que en la época de Franco ellos no irían por la calle a las 2 de la mañana, y probablemente les quitarían los pendientes de las orejas a ostias y al verles las botas militares les alistarían en la legión, para que sepan para lo que sirven realmente. Pero aún me afecta el intenso olor del vagón de cola así que sólo sonrío sardónica mientras ellos hablan en voz muy alta presumiendo de sus “batallas”.
La chica de enfrente se tapa la boca y le dice a su compañero “tío no podría haberles salido mejor jajaja, primeros visitantes; una panda de fachas.” Amigos de los “artistas”; no se si es bueno que tenga oído de tísica.
En cada parda un chalado sale del último vagón y grita “GRAFITTI”, Mientras 4 parejas de la edad de mis padres se pasan una litrona a la vez que intentan sujetarse precariamente a las barras. Me pregunto que pensarán los fachas, ¿también les darían dos ostias? ¿Sin importarles el que ellos si sepan lo que era la época de Franco?.
Llegamos a nuestra parada, ya casi estoy en casa, estoy muy cansada, mucho. Al salir de mi vagón me doy cuenta que lo primero y más importante en mi baremo de prioridades es ver que carajo han hecho, tengo que sentarme a pensar sobre mis prioridades, está claro.
Es impresionante…. han decorado todo el vagón final en plata y negro, completo, todo el exterior está decorado con figuras geométricas que emulan una firma, o escamas, la de su grupo. Sonrío, ojalá mi jefe hiciera fotos de cada obra de arte que hacen en el Metro de Madrid, después de todo es nuestra empresa la que lo “soluciona”. De camino a casa me pregunto qué puede lograrse con un arte tan efímero… no serán expuestos nunca en una galería, o en un museo…Y con una carcajada digo “si Franco viviese les daría dos ostias”… pobre Ani, piensa que la pintura se me ha subido a la cabeza, seguramente tiene razón…me caen bien estos grafiteros y sus propósitos.
Siguiente parada. La parada dura más de lo normal, súbitamente se ve por la ventanilla a una panda de chavales con bolsas y cámaras digitales. Y de las bolsas sacan sus armas, y comienzan a atacar. Los pobres pasajeros que permanecían en el vagón de cola salen despavoridos y siento cómo empiezo a respirar con dificultad y me concentro para no angustiarme.
Ni rastro de los tres miembros del cuerpo de seguridad que debiera haber a estas horas en cada estación. Ni un movimiento del que sabemos que es un segurata… bueno, supongo que cuando dejan el servicio, todo se la suda. Ni rastro del conductor que debiera pasar a quitar el freno de mano.
Los gamberros guardan sus cosas y se marchan felices sin una reprimenda siquiera.
Salimos de la estación y llegamos a la siguiente. Suben unos chicos de la misma edad, apostaría que tengo 10 años más que ellos. “Esto no pasaba en la época de Franco, a esos niñatos es que hay que pegarles dos buenas ostias”
Si pudiese respirar bien les habría dicho que en la época de Franco ellos no irían por la calle a las 2 de la mañana, y probablemente les quitarían los pendientes de las orejas a ostias y al verles las botas militares les alistarían en la legión, para que sepan para lo que sirven realmente. Pero aún me afecta el intenso olor del vagón de cola así que sólo sonrío sardónica mientras ellos hablan en voz muy alta presumiendo de sus “batallas”.
La chica de enfrente se tapa la boca y le dice a su compañero “tío no podría haberles salido mejor jajaja, primeros visitantes; una panda de fachas.” Amigos de los “artistas”; no se si es bueno que tenga oído de tísica.
En cada parda un chalado sale del último vagón y grita “GRAFITTI”, Mientras 4 parejas de la edad de mis padres se pasan una litrona a la vez que intentan sujetarse precariamente a las barras. Me pregunto que pensarán los fachas, ¿también les darían dos ostias? ¿Sin importarles el que ellos si sepan lo que era la época de Franco?.
Llegamos a nuestra parada, ya casi estoy en casa, estoy muy cansada, mucho. Al salir de mi vagón me doy cuenta que lo primero y más importante en mi baremo de prioridades es ver que carajo han hecho, tengo que sentarme a pensar sobre mis prioridades, está claro.
Es impresionante…. han decorado todo el vagón final en plata y negro, completo, todo el exterior está decorado con figuras geométricas que emulan una firma, o escamas, la de su grupo. Sonrío, ojalá mi jefe hiciera fotos de cada obra de arte que hacen en el Metro de Madrid, después de todo es nuestra empresa la que lo “soluciona”. De camino a casa me pregunto qué puede lograrse con un arte tan efímero… no serán expuestos nunca en una galería, o en un museo…Y con una carcajada digo “si Franco viviese les daría dos ostias”… pobre Ani, piensa que la pintura se me ha subido a la cabeza, seguramente tiene razón…me caen bien estos grafiteros y sus propósitos.





